Una lectura de la más reciente novela de Luis Eduardo García, Tres maneras de morir (Seix Barral, 2026).
Por Gabriel Rimachi Sialer
Facundo Montiel es un periodista viejo que, estando de vacaciones en Madrid, recibe la noticia de la muerte de su padre y debe volver al Perú para el entierro. Pero este retorno encierra además algunos secretos que el lector va descubriendo página tras página como si cumpliera la misión de un amigo invisible. Así, nos convertimos en fisgones que asistimos a las terapias con el psicólogo y nos enteramos del campo de batalla en que se ha convertido el corazón de nuestro derrotado héroe: un lugar arrasado por un mal amor que, como suele ocurrir con los barcos que sucumben a una tormenta que creyeron imposible, dejan al amanecer los restos de un naufragio.
Tres maneras de morir es la novela que nos entrega el escritor piurano Luis Eduardo García, una historia que aborda el tema de la pérdida (o el abandono, vaya uno a entender los misterios del amor), a una edad en la que, se supone, uno debería encajar mejor los golpes de esta vida. Pero no siempre es así. El amor es una enfermedad —escribió García Márquez—, cuyos síntomas reconocibles son la falta de apetito, temblores en el cuerpo, dolores de cabeza, depresión y llanto repentino, tristeza, melancolía, aparición de ideas suicidas. El paciente se vuelve idiota o filósofo. Es una enfermedad grave. Por eso los médicos, en su desesperación por no hallar cura alguna y para evitar el desprestigio, la han elevado a la categoría de sentimiento. ¿Qué hacer entonces cuando el corazón partío domina a la razón?
Más que una novela, Tres maneras de morir podría resultar un manual de supervivencia. ¿Cuántas veces hemos muerto en esta vida? ¿Cuáles han sido esas muertes? ¿Cuál de ellas fue más importante que la otra? ¿Qué hacer para escapar de la locura? Facundo Montiel lo intenta todo. Y este intento es lo que conecta rápidamente con el lector, porque es honesto en su desgracia y en su desesperación: cuando el amor se va y uno queda desamparado intenta venderse la posibilidad de algo que le ofrezca una esperanza, y busca respuestas en los lugares menos esperados: tarotistas, páginas web donde leen tu carta astral, páginas que te dicen que sí, que todo será posible y que depende de ti pero primero debes suscribirte por una módica cuota mensual que puedes cancelar cuando quieras. Pero también formas de evitar el dolor: con terapia, ejercicio físico, otros amores, otras soledades. Manotazos de ahogado que Facundo Montiel da con una seguridad que enternece por humana. Y, sin embargo, este dolor que atraviesa la novela arrastra también un dolor de infancia, una acción que el protagonista lleva años intentando explicarse. Intentando entender.
Tres maneras de morir es una novela sobre la supervivencia y una exploración a ese momento en que el mundo se cae para siempre, hasta que algo nuevo vuelve a empezar. Pero también es una historia con no pocas ráfagas de sabiduría. Quizá usted, adolorido lector, encuentre aquí algunas respuestas. Yo, por ejemplo, me quedé pensando en una de sus sentencias: cuando una mujer termina contigo no lo hace porque en ese preciso momento ha decidido que ya no te quiere más. Ella empezó a dejarte de querer desde mucho antes. Su amor se empezó a morir tiempo atrás. Y nunca te diste cuenta. Cuando te das por notificado ya poco puedes hacer. El hombre no suele tener la madurez que proyecta ante los demás. La procesión lo va devorando por dentro como un incendio que arrasa recuerdos, momentos, promesas, juramentos. Porque ellas viven su duelo durante la relación. Y cuando se van lo hacen porque ya todo está muerto para siempre.
Novela sobre el amor, la ruptura y la vida. Tres maneras de morir está escrita en tres momentos marcados e intercalados y acá la técnica de García es impecable. Hay además un dominio de la emoción que se agradece: donde un autor despistado explotaría el melodrama y el regodeo del dolor, García opta por la contención y la racionalidad de su personaje. Esto último es una de las virtudes de la novela, porque Facundo Montiel se nos presenta como “real” dentro de la ficción. Es un hombre mayor, con experiencia, además de gran lector, que busca entender desde la razón aquel infierno que son sus propias pasiones. Luis Eduardo García ha escrito entonces una novela intensa que acompañará a más de un lector en ese viaje tan arriesgado que es el amor… y sus consecuencias.

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