La serenata nocturna de Gabriel Rimachi Sialer

WhatsApp Image 2026-05-14 at 1.42.21 PM

Presentamos una lectura del poeta y narrador Luis Eduardo García sobre el más reciente libro de cuentos del escritor Gabriel Rimachi Sialer, Todos los muertos de mi felicidad (Ciudad Librera/ Summa, 2026).

 

Escribe Luis Eduardo García

‘Todos los muertos de mi felicidad’ es el libro que refleja madurez de su autor y también una de las colecciones de cuentos más importantes en lo que va del año. Rimachi Sialer no solo ha simplificado y perfeccionado sus recursos narrativos, sino que ha profundizado su maestría en la construcción de atmósferas y personajes y la manera de conducir al lector hasta el final de las historias.

De Gabriel Rimachi Sialer he leído los libros La increíble historia del Capitán Ostra (2020), una historia que ocurre en un mundo análogo donde moran la incertidumbre y el miedo; Historias extraordinarias (2020), un conjunto de cuentos que siguen la tradición de la literatura de terror; y La casa de los vientos (2022), una notable novela que toca las fibras más íntimas de la literatura gay. En todos ellos, Rimachi Sialer se exhibe como un narrador consumado y, sobre todo, como el autor de una voz propia al que solo le basta dar el puntillazo final para dominar por completo el arte contar historias.

Ese puntillazo que faltaba lo constituye ‘Todos los muertos de mi felicidad’, un conjunto de cuentos cuyo título está inspirado en los versos de la canción ‘Pequeña serenata diurna’ de Silvio Rodríguez. Por lo general, los libros de cuentos están compuestos por piezas atravesadas por una misma temática, lo cual sirve para darles la unidad que necesitan, pero es raro que su calidad sea homogénea; siempre brillan dos o tres frente al logro promedio del resto. En este caso, en ‘Todos los muertos de mi felicidad’ no hay cuento flojo, malo o menor. Todos parecen haber llegado a la meta al mismo tiempo.

Los nueve cuentos del libro retoman el gusto de Rimachi Sialer por lo oscuro, lo escabroso y lo retorcido. Se trata, en casi todos los casos, de escenarios brumosos, con personajes que actúan gobernados por las carencias afectivas del pasado, los códigos extraños de una relación, la autodestrucción y el placer que provoca el ejercicio del mal, la tortura y la violencia. El telón de fondo es una Lima gris, sucia y desesperanzadora, y los cuentos una especie de serenata nocturna, un homenaje distópico a una ciudad tantas veces literaturizada.

En ‘Ciudad solitaria’, una joven, aquejada por el miedo y la culpa, busca en compañía de su pareja  un lugar clandestino para abortar; en ‘Sérpico, sin Al Pacino’, un tipo es descubierto en una relación gay por su amante y no duda en matarla infligiéndole las más crueles torturas; en ‘Ofelia’, un policía dedicado a recoger cadáveres cree reconocer a través de una voz interior que el cuerpo canibalizado de la anciana que encuentra en un casa es la mujer que amó en otro tiempo; en ‘Elogio de la sirvienta’, Justita, la empleada doméstica, cuenta desde su perspectiva la relación entre Fonchito y doña Lucrecia, los personajes inolvidables de ‘Elogio de la madrastra’ de MVLl; en ‘Monsieur Hernández’, una periodista es echada de un medio porque se opone a la prácticas que privilegian el sensacionalismo y el morbo; en ‘Paraísos artificiales’, un joven es seducido por Daenerys, un ser creado por la inteligencia artificial, quien lo arrastra a un universo paralelo del que, contra la impotencia de los padres, ya no regresa más; en ‘¿Quién mató a Palomino Molero?’, el personaje de la novela homónima de MVLl es trasladado a Junín en castigo por haber indagado sobre la muerte de Palomino Molero; en ‘Manual del Ingresante’, un repartidor de volantes de origen venezolano es echado del trabajo a los pocos minutos de haber ingresado porque es incapaz de soportar la temperatura del traje de espuma que lleva puesto; en ‘La vergüenza de los ahogados’, una vidente invoca al mar para que este devuelva el cuerpo de la sobrina ahogada.

Los recursos técnicos que despliega Rimachi Sialer para la elaboración de sus cuentos son simples, hasta podríamos decir que convencionales. Sin embargo, detrás hay un trabajo de orfebre y una gran maestría para resolver en un espacio tan corto la intensidad de una historia. En gran parte de los cuentos su autor hace metaliteratura y en ellos se trasluce la influencia de maestros como Ray Bradbury, John Cheever, Raymond Carver, Julio Ramón Ribeyro, Mario Vargas Llosa y Fernando Ampuero, ya sea por el minimalismo de los recursos, la naturalidad de los diálogos, la elaboración de los detalles para hacer verosímil lo fantástico, la elaboración de paisajes suburbanos, la solidez de los conflictos, la fuerza dramática de los personajes y una prosa directa, límpida y efectiva. Una muestra de esto último es lo siguiente:

“Entonces recordó el secreto de Antonia: ‘no salen porque les da vergüenza’.

Cerró los ojos con fuerza, pero la oscuridad de sus párpados solo sirvió de pantalla para ver, una vez más, aquellos globos blancos inyectados de sangre tras el vidrio del ataúd.

En ese instante, un sonido fino, casi un silbido, emergió del agua estancada. No era el viento. Era una voz que, desde el fondo del fango, reclamaba una prenda limpia para poder, por fin, dejarse morir”.

Supongo que los muertos de la felicidad de Rimachi Sialer son todos aquellas lecturas, personajes y autores que, como en la canción de Silvio Rodríguez, hicieron posible su libertad creativa y la búsqueda de un universo literario que tiene sus costos, cada vez mayores mientras se llega a la cima. “Soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen por este día los muertos de mi felicidad”, dice la canción se Silvio Rodsríguez. Los costos del aprendizaje de Rimachi Sialer han sido altos, no hay duda, pero los resultados son más que magníficos.

Todos los muertos de mi felicidad’ es una de las colecciones de cuentos más importantes que se ha publicado en lo que va del año.

 



No hay comentarios

Añadir más