Walter Lingán en dos libros

Walter Lingán (1)

El escritor Jorge Cuba-Luque comenta Mi nombre es Paronacional y el relato testimonial Mamá Angélica.

 

Por Jorge Cuba-Luque

Se dice de algunos escritores que la totalidad de su obra no es más que un solo libro, independientemente de cuántos haya publicado. Esta supuesta unidad hace alusión al tema que, con o sin variantes, se encuentra presente en sus novelas, cuentos, textos diversos. Es el caso del peruano Walter Lingán, quien publicó en 2024 la novela Mi nombre es Paronacional y el relato testimonial mamá Angélica: en ambos las derivas de la historia social  y política del Perú están presentes nutriendo la trama, más aun, son la trama misma. En el primero, un narrador, nacido en la segunda mitad del siglo XX, nos cuenta la vida de sus padres, estrechamente vinculada a las protestas sociales de aquella época; en la segunda, asistimos al desgarrador drama de Angélica cuyo hijo ha sido abruptamente detenido una noche, de manera arbitraria, por un comando del Ejército.

Creo pertinente evocar un libro precedente de Walter Lingán, Un cuy entre alemanes (2015); novela que perfila lo que para nuestro autor es acaso la literatura: la representación de una historia humana pero necesariamente acompañada de un referente de la política y la historia social del Perú. El cuy protagonista de esta novela es un migrante peruano en Alemania, y nos cuenta sus peripecias sin dejar de referirse al quehacer de los grupos de sindicales y de izquierda de su país, el todo con una gran dosis de humor y un tono narrativo desenfadado, ligero. En Mi nombre es Paronacional se encuentran nuevamente esos rasgos, sin alegorías animales, y también el humor, con mayor énfasis. Valiéndose de la replana y de la jerga peruanas, el protagonista nos cuenta las experiencias vividas por sus padres, involucrados por convicción en las diferentes formas de oposición a la dictadura del general Francisco Morales Bermúdez (1975-1980), en los años de la llamada «segunda fase» del gobierno militar, cuando arreciaba el descontento popular y las huelgas (los «paros nacionales») se sucedían con la inevitable represión policial consecuente. Lo original aquí es el lenguaje del narrador; quien dice llamarse Paronacional, sobrenombre que alude a la serie de huelgas que, en todo el país, provocarían la decisión del gobierno militar para volver a la democracia. A lo largo del relato Paronacional recuerda no solo las luchas en la que estuvo comprometido su padre, sino también la cultura popular de entonces: la música chica, cantantes diversos, apodos de políticos. Walter Lingán ha arriesgado doblemente con este libro: la opción del habla en replana y jerga como medio para expresar las luchas sociales, y creo que aquí el autor sale bien librado aun cuando por momentos su narrador alterna la replana de los años 50-60 con la jerga de los 80. Relatar las luchas sociales obliga siempre a hilar fino pues es un tema peliagudo ya que no solo requiere pertinencia histórica sino también afinidad ideológica del lector…En todo caso, Mi nombre es Paronacional, es un libro con no poca originalidad y su autor, al que podríamos llamar «comprometido» de seguro que sabe que no siempre la literatura y las filiaciones políticas suelen tener una difícil convivencia, ¿la tienen aquí? El lector tiene la respuesta.

De mamá Angélica, en cambio, podemos decir que se trata de un libro puro, aquí Walter Lingán expone un drama humano, individual en su forma, pero plural en su significado. Los referentes políticos de los años del terrorismo con el que el  delirio de revolucionario de Sendero Luminoso provocó la represión muchas veces indiscriminada del Estado se justifican pues permite al lector una visión de conjunto de la época, visión vivida por una madre, Angélica Mendoza, mujer de extracción social humilde, andina, que es el reflejo de todas las mujeres humildes y andinas que perdieron  un hijo y que, como ella, fueron tildadas de terroristas. Mamá Angélica es un libro honesto.

 



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