«Han Kang tiene un lenguaje delicado, que capta la sensorialidad de los personajes»

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En esta entrega del ciclo de entrevistas sobre literatura escrita por mujeres, charlamos con el escritor Ricardo Sumalavia, quien es director del Centro de Estudios Orientales de la PUCP y especialista en literatura coreana . Este ciclo es posible gracias a Lexitrans Perú.

 

Por Ana Rodríguez

Han Kang es la primera autora surcoreana en ser reconocida con el Premio Nobel de Literatura. Su novela La vegetariana retrata una sociedad que se rige por normas estrictas y cuya protagonista emprende un viaje filosófico que también puede ser entendido como un gran acto de resistencia. Conversamos sobre La vegetariana con el experto en literatura coreana Ricardo Sumalavia.

 

¿En qué se diferencian la literatura coreana y japonesa contemporáneas?
Han tenido un desarrollo histórico diferente y doctrinas religiosas distintas que influyeron muchísimo en la sociedad y el gobierno. Corea en los últimos siglos ha sido eminentemente confuciana, también había budismo, taoísmo, etc., pero el confucionismo era una doctrina de Estado. Mientras que Japón fue mucho más plural en cuanto a las doctrinas (quizás el budismo fue el más predominante).

En la literatura japonesa vemos un mayor despliegue de otros temas: corporalidad, sensualidad, hay una literatura erótica muy rica. En el caso coreano no: el confucionismo censuraba mucho la relación entre hombres y mujeres, había una escala muy rígida. La mujer estaba prácticamente separada de la creación literaria de manera oficial. En Corea la literatura escrita por mujeres era marginal.

En el siglo XX la literatura es más globalizada. Las literaturas coreana y japonesa se han nutrido de las vanguardias europeas, la narrativa norteamericana, la rusa, sin dejar de lado sus tradiciones.

 

En el 2024 el Premio Nobel de Literatura fue para Han Kang y aumentó el número de lectores de narrativa coreana.
Es parte de un proyecto que lleva varias décadas. El Estado coreano ha buscado tener un Premio Nobel de Literatura desde la década del 80. Kyobo, la librería más grande de Corea del Sur, en Seúl, tiene una de sus salidas conectada con una estación de metro. Ahí hay un corredor con retratos de nobeles de Literatura y había un espacio libre que estaba separado para el futuro nobel de Corea. Con fundaciones públicas y privadas, el país estimuló la traducción y difusión internacional de literatura coreana. Hay una academia de traducción de literatura coreana con impacto mundial. Todo esto hizo que diversos autores puedan, poco a poco, darse a conocer.

 

¿Qué características tiene la narrativa de Han Kang?
Tiene una narrativa que va de lo íntimo (lo privado) a lo colectivo. Ha sabido combinar muy bien estos discursos. Hay narrativas que se concentran únicamente en lo íntimo (intimistas) y otras colectivas (con preocupación social). Es una autora sumamente interesante, con amplias razones para merecer el Premio Nobel de Literatura.

Tiene novelas de carácter colectivo como Actos humanos, que se basa en un hecho histórico: la masacre de Gwangju. En 1980 hubo manifestaciones contra la dictadura de entonces, especialmente de jóvenes universitarios. Hubo muerte, desaparición, tortura. Hasta hoy no se ha dado una explicación clara, todos los responsables no han sido sentenciados. Actos humanos es una novela polifónica. La autora le da voz a todos los que participaban, incluso a los cadáveres. Capta el sentimiento individual para tratar una problemática mayor.

Imposible decir adiós hace referencia a una matanza que hubo en 1948 en la isla de Cheju porque el dictador del momento acusó a muchos de sus enemigos políticos de comunistas. Kang retoma el hecho desde una situación individual, la de una escritora con un bloqueo creativo que quiere retomar un proyecto literario. Desencadena una trama íntima y colectiva.

En La clase de griego vemos la importancia del cuerpo y los sentidos. Está lo material y la búsqueda de lo inmaterial (budismo), así como la búsqueda de integrarse con la naturaleza (taoísmo).

Su novela más conocida es La vegetariana, que se internacionaliza en el 2016, cuando obtiene el Premio Booker. La protagonista, Yeonghye, es una mujer que ha decidido no comer carne y esa decisión que parece normal, se convierte en un conflicto íntimo, familiar y colectivo. Esta decisión va a impactar en su entorno: con su matrimonio, con sus padres, etc. Los conflictos se van a explicar con esa verticalidad que está en la sociedad coreana, que viene del confucionismo y se refleja en la obediencia de la mujer hacia el esposo, el padre, las autoridades masculinas. Por eso una mujer no podía tomar una decisión tan individual: afecta a la colectividad. Según el confucionismo, el individuo es parte del colectivo y lo que hace afecta a la colectividad.

 

Adoptar la dieta vegetariana en la novela de Han Kang va más allá de la rebeldía…
En la novela, en realidad, esta acción de no querer comer carne animal no fue un acto de rebeldía consciente. Yeonghye no quería comer carne porque pensaba que de esa manera iban a desaparecer las pesadillas que tenía, en las que aparecía como una depredadora. Las pesadillas continuaron y ella se va radicalizando. Ya no quiere tener vínculo alguno con la carne. Ya no quiere tener relaciones sexuales con su esposo porque huele a carne y lo ve a él como carne, como materia. Narrativamente, la carne es un pretexto. En el caso de la protagonista es una rebeldía (si utilizamos este término) espiritual. Está en contra de todo el sistema.

Para Yeonghye no es un extremo, es un camino natural. Ella quiere convertirse en un árbol, quiere integrarse a la naturaleza. Desde una perspectiva racional occidental, la vemos como alguien que hace una huelga de hambre, como una rebelde, pero ella quiere integrarse a la naturaleza y que el resto la comprenda y la deje hacerlo.

 

Hay escenas sobrias, imágenes poéticas, pero también hay escenas crudas, fuertes, como cuando en la mesa familiar todo se va de las manos.
Es una de las escenas más violentas de la novela. El punto en que el padre le quiere hacer tragar carne. Es una suerte de violencia extrema. En el caso coreano es una violencia que proviene del padre y, según el confucionismo, hay que obedecer al padre ante todo. Este padre había participado en la Guerra de Vietnam, viene con experiencias históricas de violencia. Y también se cuenta que latigueaba en las piernas a sus hijas cuando eran niñas. El castigo estaba muy arraigado. En el siglo XXI esto cambió.

El padre va a romper la cordura que la protagonista quería mantener. Ella entra en un momento de crisis cuando no respetan su decisión. Como bien dices, Han Kang tiene un lenguaje sobrio, delicado, que capta bastante bien la sensorialidad de los personajes, de la naturaleza. La violencia es parte de la naturaleza. De acuerdo al taoísmo, las energías violentas o las pacíficas no son contrarias, sino correspondientes, están circulando, se están retroalimentando.

 

También hay en la novela una exploración del cuerpo, del deseo, de la violencia.
Han Kang desarrolla muy bien ese vínculo con el cuerpo, la violencia, la sensualidad. El erotismo es muy sublimado. En la novela, recordarás, su cuñado tiene relaciones con la protagonista como parte de una performance de videoarte. Y está pintada con plantas, la sensualiza. Se siente erotizada por las plantas dibujadas en su cuerpo. Le pregunta si se van a despintar, ella quiere que queden permanentemente. Cuando va a tener relaciones con él, le pide que también se pinte. Hay una serie de comunión entre esas plantas, entre la naturaleza. Es sublime.

 

El aspecto visual es muy potente. Hay un trabajo pictórico. ¿Cómo contribuye al tema central de la novela?
Tiene una narrativa bastante plástica, sensorial. Podemos ver, oler, escuchar a través de sus descripciones. Kang también es poeta. Empezó publicando poesía. Tiene ese manejo del lenguaje poético, una mirada especial. La construcción de imágenes poéticas, sin ser recargada, lo encuentra en lo mínimo y enriquece mucho su literatura.

 

La estructura de la novela, en tres partes, muestra un tránsito de lo corporal a lo vegetal. ¿Qué lectura podemos darle desde la identidad?
Dentro de la narrativa coreana hay muchas novelas cortas que se componen de tres relatos que pueden funcionar de manera independiente. Aquí, los tres juntos arman la novela. Es una práctica de muchos autores coreanos. Por otro lado, a la autora le interesan las diferentes perspectivas. La protagonista no narra en ninguno de los capítulos, salvo en la primera parte cuando habla de su sueño. Narra su esposo, su hermana, el narrador omnisciente desde la perspectiva del cuñado. La autora quiere dar un abanico de todo lo que está alrededor de la protagonista.

Al convertirse en planta no busca cambiar de identidad, sino trascender su identidad. Es una trascendencia: ella en planta.

 

Podríamos leerla con una perspectiva de género y también de crítica social.
Sí. Muchas lecturas se han hecho desde la crítica feminista, hay lecturas de género. Corea tiene que ver con el confucionismo, que ha quedado en el ADN de los coreanos porque viene de muchos siglos atrás. Han pasado largos períodos de dictaduras, su democracia empieza en los 90. Han Kang es una autora de ese proceso democrático.

Sigue existiendo violencia de género, los hombres ocupan muchos más cargos, solo han tenido una presidenta (que además está encarcelada). El género y lo social está vinculado. En Corea particularmente hay ese correlato de lo social con la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres.

 

Como estudioso de la literatura coreana, ¿recomendaría estudiar antes la cultura de Corea para leer mejor La vegetariana?
Cualquier lector de cualquier lugar del mundo puede leerla y la va a disfrutar porque es una novela grandiosa. La va a interpretar desde sus propios códigos. Conocer más de la cultura coreana le va a permitir tener más capas de lectura. Va a poder encontrar más detalles. Saber del confucionismo en Corea, de la represión de la mujer durante siglos puede ser favorable para enriquecer la lectura.

 

Lee por gusto se caracteriza por preguntar cuáles son los cinco libros favoritos al entrevistado.

Mencionaré solo libros coreanos.

La vegetariana, de Han Kang, novela sobre la cual ya hemos hablado. Hay un libro de cuentos extraordinario que se llama Si no podemos viajar a la velocidad de la luz, de una joven coreana llamada Kim Cho-yeop, que tiene una formación científica; paralelamente fue escribiendo cuentos de ciencia-ficción y ha publicado este libro de cuentos y otros más que se van a traducir pronto al español. Es un libro potente: se ven temas de género, problemas de la sociedad coreana en un futuro bastante lejano y en un futuro bastante cercano. Kim Ae-ran es un gran cuentista, autor de ¡Corre, papá, corre! El cuento que da nombre al libro es extraordinario: trata las relaciones de las mujeres coreanas jóvenes en los procesos de democratización en familias en situaciones precarias. Está Bora Chung con Conejo maldito: retoma la fantasía, los mitos y leyendas de Corea y los actualiza. Nos da una lectura rica, matizada, de la sociedad coreana. Y el quinto es Park Min-gyu con Los estándares coreanos. También son cuentos. El que da nombre a la colección es sumamente bueno y hay otro llamado Castella que es alucinante, maravilloso: un joven coreano se compra una refrigeradora de segunda mano que tiene vida y necesita ser alimentada permanentemente. El cuento se convierte en algo disparatado y en una fuerte crítica a la sociedad de consumo.

Son mis cinco libros coreanos que recomiendo fervorosamente.

 

Sobre el autor

Ricardo Sumalavia (Lima, 1968) es doctor en Estudios Iberoamericanos por la Universidad de Burdeos-Montaigne. Ejerce la docencia en la Pontificia Universidad Católica del Perú, es director de su Centro de Estudios Orientales y es considerado uno de principales especialistas en literatura coreana del mundo hispanohablante. Ha publicado los libros de cuentos Habitaciones y Retratos familiares, los libros de microrrelatos Enciclopedia mínima, Enciclopedia plástica y Enciclopedia vacía y las novelas Que la tierra te sea leveMientras huya el cuerpoNo somos nosotrosHistoria de un brazo y Croac y el nuevo fin del mundo. Sus obras se han traducido al francés, inglés, chino, búlgaro y turco.

 

Los cinco libros favoritos de Ricardo Sumalavia

  1. La vegetariana, de Han Kang.
  2. Si no podemos viajar a la velocidad de la luz, de Kim Cho-yeop.
  3. ¡Corre, papá, corre!, de Kim Ae-ran.
  4. Los estándares coreanos, de Park Min-gyu.
  5. Conejo maldito, de Bora Chung.


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