En esta entrega del ciclo de entrevistas sobre literatura escrita por mujeres, charlamos con la creadora de contenidos Victoria Delgado, quien comenta el libro de relatos Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin. Este ciclo es posible gracias a Lexitrans Perú.
Por Ana Rodríguez
Crédito de la foto: Archivo de la autora
Victoria Delgado ha trabajado en marketing y como docente universitaria. Su pasión por las novelas la llevó a ser promotora de lectura y creadora de contenido. En esta entrevista hablamos sobre Manual para mujeres de la limpieza, el libro de relatos que le dio a Lucia Berlin (Juneau, 1936 – Marina del Rey, 2004) un reconocimiento literario póstumo por sus cuentos sin artificios y llenos de imágenes.
¿Qué te pareció Manual para mujeres de la limpieza?
Brutal. Ningún personaje de sus cuentos es efímero. A diferencia de la novela, con el cuento tienes el tiempo justo para sacar un extracto de la vida. En Manual para mujeres de la limpieza hay situaciones que te van afectando, te sientes involucrada. Son cuentos que sentí muy reales: podía ser la historia de mi vecino, podía ser una historia mía. Por ejemplo, en Buenos y malos hay una estudiante que ingresa a un colegio católico y quiere apoyar a las monjas (a pesar de un malentendido), tiene una necesidad de pertenencia. Yo estudié en un colegio de monjas en primaria y secundaria. Es un libro que he sentido muy cerca.
La educación de Lucia Berlin, primero en ciudades mineras y después en Santiago de Chile (cuando se va a un colegio de clase alta), la hizo más consciente de las diferencias sociales.
El cambio social lo vivió ella misma: nació en Alaska, vivió en varias ciudades de Estados Unidos y luego llegó a Latinoamérica. Era de clase media americana y al llegar a Chile, pasó a ser de clase alta. Ese cambio fue un salto cuántico: cambió de posición social por ser extranjera, por ser estadounidense y porque su papá accedió a un mejor puesto de trabajo. Lucia pudo ver cómo era la pobreza en Latinoamérica.
De alguna manera, sus migraciones, mudanzas y errancias le dieron una mirada marginal o permanentemente extranjera.
Es lo que suele pasarles a muchas personas que nacieron en un lugar, vivieron su juventud en otra y por trabajo se fueron a otro lugar. Son los eternos migrantes. No te sientes al 100% de ese país porque tu raíz está en otro lado. Hay algo que no te termina de arraigar al lugar porque no perteneces, aunque te hayas nacionalizado. Te da esa mirada de «yo no pertenezco a este espacio».
Lucia, además de haber viajado tanto, tuvo varios matrimonios y vivió casi como una errante, de un lado a otro, cargando con sus hijos, buscando siempre el lugar dónde quedarse.
Y con ocupaciones tan diferentes…
Completamente. Desde profesora hasta empleada doméstica. Ha trabajado de todo porque la necesidad hace que trabajes de todo. Y ahí te empiezas a preguntar ¿qué es aquello que germina? ¡Sus cuentos! Sus cuentos muestran sus cambios. No estuvo en el mismo lugar mucho tiempo. ¿Cómo se habrá sentido ella siendo y no siendo parte de algo?
Me da la impresión de que ella siempre buscó encontrar su lugar. ¿Tú te imaginas a Lucia Berlin escribiendo novelas? Alice Munro contaba que escribió cuentos porque disponía del tiempo en que sus hijos hacían la siesta para escribir.
Yo no creo que su camino haya sido ser novelista por la forma en que escribe sus cuentos. Toma un extracto de la vida y lo pone en un cuento. Aunque con trabajos diferentes y cuatro hijos que cuidar, no le daba tiempo para escribir novelas, la siento cómoda con los cuentos. Disfrutaba dejarnos esos detalles. En el cuento Amigos hay una pareja de ancianos que fueron arqueólogos y habían viajado por el mundo. La protagonista pasa a ser una cuidadora, pero en realidad ellos querían pasar tiempo con ella para que no esté sola, les daba pena. Uno de sus hijos decía que muchas eran cosas que vivía y ficcionaba después. Era su forma de contarnos lo que quería que supiéramos de ella.
Siempre tuvo esas ganas de vivir y esa vida intensa no cualquiera la hubiera podido afrontar con optimismo. Su hijo David dijo: «Tenía un hambre voraz por la vida y la aventura. A menudo nos preguntábamos si eran sus peripecias las que alimentaban su escritura o al revés».
Eso se siente en la forma en que decide llevar su vida. Sus esposos venían del mundo del arte. Tenían una vida bohemia. Hippie, rebelde, lo ha sido siempre. Vivió todo lo que podía en todos sus años, con todos sus empleos y teniendo los estudios que tenía. Se sentía cómoda con ese estilo de vida. El cuento Melina es Lucia y sus dos contrapartes: Melina era ella y ella era la que miraba a Melina, esa mujer fascinante, ese imán que era Lucia en su vida diaria.
En el cuento que da título a la colección, da breves consejos: «Mujeres de la limpieza: aprenderéis mucho de las mujeres liberadas. La primera fase es un grupo de toma de conciencia feminista; la segunda fase es una mujer de la limpieza; la tercera, el divorcio».
Es lo que les enseñaron a las chicas o niñas bien. Su función era ser ama de casa, una buena anfitriona, cuidar al marido. Se lo enseñan a las latinas, a las mujeres en general. Tienes que ser el complemento de tu marido. Después de salir de tu burbuja, te vas a dar cuenta que eso no es vida, vas a querer vivirla y le vas a pedir el divorcio a tu marido.
Durante los sesenta y setenta se dio la ebullición de las mujeres hippies y feministas. Mucho antes pienso que Jane Austen también lo fue y Jane Eyre (de Charlotte Brontë) es una las primeras novelas feministas.
¿Qué tanta influencia tuvo en su carrera literaria el hecho de crecer entre el inglés y el español?
Te da una visión diferente y es probable que haya leído a los clásicos en su versión original. A veces las traducciones se llevan cierta información porque al final es una interpretación. Lucia podía leer sin necesidad de que alguien le traduzca la literatura latinoamericana. En Toda luna, todo año combina frases en español. Puedes hablar dos o tres idiomas, pero no hay mejor forma de decir lo que uno siente que en su lengua materna.
Generalmente hay sentido del humor y ternura en sus cuentos. María Fasce (su editora para Alfaguara) dijo que había sido un camino emocionante descubrirla y habló de esa mirada tierna. ¿Te parece que hay luz en sus cuentos?
Muchos tienen luz. Hay un cuento (Dentelladas de tigre) en el que trata el aborto. Incluso en este cuento que es algo sombrío, hay una historia dentro de la historia con ternura y cuidados. En todas las historias encuentras ternura. Hay chispazos o el descubrimiento del personaje del claroscuro que le espera. No recuerdo un cuento suyo que haya sido absolutamente sombrío.
Esa luz también viene por sus hijos. Su alegría se quedó con ella.
Creo que es una mujer que, aparte de ser escritora, quería ser madre. Hay mujeres que en el proceso de su vida deciden que van a ser mamás. Al leer sobre su vida, sentí que era una de esas mujeres que tenía muy claro que la maternidad era parte de su vida. O tal vez ser madre tan joven la hizo descubrir esa devoción de la maternidad.
Otro atributo de Lucia es que, a través de lo sensorial, recrea los grandes temas de sus relatos: el alcoholismo, la familia, la soledad.
Ha escrito sus vivencias ficcionadas en un momento de claridad. Recrear el alcoholismo siendo alcohólica, describirlo hasta que al lector la piel se le empieza a erizar… transmitirle hasta la incomodidad del proceso de la vuelta a la sobriedad. Deja un olor, deja una historia.
También sucede con las ausencias de su infancia. Entiendo por qué contaba eso en los relatos. Es una cuentista extraordinaria porque te hace sentir todo lo que ella quiere: soledad, fascinación, miedo.
Lucia asistió a clases de escritura creativa y, hacia el final de su vida, llegó a tener cierta estabilidad gracias a su labor como docente en la Universidad de Colorado. ¿Qué tanto aporta un taller literario o las clases de escritura creativa a un autor?
En los talleres, además de tener a alguien que te guía en tu proceso de escritura, tienes a compañeros que escuchan tu relato y que te pueden aportar mucho, incluso pueden darle un sentido a tu historia. Pienso que ayuda mucho trabajar en equipo, compartir tu escritura. Tienes un feedback. No te van a enseñar a escribir, pero te van a dar herramientas para que el lector sienta las emociones que has querido plasmar en el texto. Yo siempre recomiendo ir a un taller de escritura que te haga salir de tu zona de confort (si lees fantasía, anda a un taller de narrativa contemporánea, por ejemplo), para salir de tu mundo y construir (conociendo) otro. Hoy hay muchas plataformas (Wattpad, AO3), están los fanfics.
¿Lucia Berlin cultivó la autoficción antes que se pusiera de moda?
No lo sé. Si ha sido pionera en algo, fue por contarnos con versatilidad muchos pasajes de su vida sin dramatismo excesivo, pero compartiendo qué sentía en ese instante.
¿Cómo celebró la vida?
No creo que haya sido una campanita de felicidad, pero creo que fue una mujer que podía levantarse sin un dólar y no se tiraba a llorar, sino que buscaba, se recurseaba, ha chambeado de todo. Al final del día, se sentía bien consigo misma. Si llegó al punto del alcoholismo, fue para evadir parte de la realidad. Y en sus alumnos quiso dejar una huella. Ser profesora fue para Lucia una experiencia gratificante.
Me imagino a alguien con esperanza, ganas de seguir creando. La escritura la debe haber salvado de muchos abismos. El haberse sentado a escribir y sacar todas esas historias la llevaron a ese punto de felicidad que en otros lados no encontraba. Fue una mujer con muchos matices: alguien que te inyecta alegría y que tiene muchos demonios dentro. Los sacó con su creatividad y también con el alcohol.
Lucia fue una hippie hasta el último minuto de su vida. Vivió como quiso vivir, disfrutó la vida con todos sus claroscuros, falleció el día de su cumpleaños y nos dejó sus cuentos y la posibilidad de conocerla a través de ellos.
SOBRE LA ENTREVISTADA
Victoria Delgado (Lima, 1977) es licenciada en Marketing y Gestión Comercial (Universidad San Ignacio de Loyola) y egresada de la maestría en Psicología Empresarial (Universidad Femenina del Sagrado Corazón). Su experiencia profesional dentro del sector empresarial ha sido como marketera. Es creadora de contenidos de la cuenta Libros para Buddy en redes sociales y podcaster en Soltera con gatos y Leo romántica Perú.
LOS CINCO LIBROS FAVORITOS DE VICTORIA DELGADO
- Persuasión, de Jane Austen.
- Jane Eyre, de Charlotte Brontë.
- Un mundo para Julius, de Alfredo Bryce Echenique.
- Cementerio de animales, de Stephen King.
- La delicadeza, de Cyril Bonin.

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