En esta nueva entrega de nuestro ciclo de entrevistas a autoras de poesía, presentamos una charla con la poeta Ivonne Bernuy Coloma. Este ciclo es posible gracias a Lexitrans Perú.
Por Ana Rodríguez
Crédito de la foto: Archivo de la autora
El último canto es tu tercer poemario. ¿Cómo ha evolucionado tu poesía?
Creo que estamos en continuo aprendizaje, en evolución. Nos vamos alimentando de lecturas, tradiciones, disciplinas artísticas. Innegablemente Disección ha sido mi primer esbozo de poesía; le tengo mucho cariño a ese libro. Buscaba no caer en lugares comunes, por momentos es surrealista. Aroma de nido tiene un eje más temático, gira alrededor de la idea de maternidad. El último canto es un atrevimiento, un texto un poco híbrido que ha sido producto de otras lecturas. Me gusta mucho Elisa Díaz Castelo, Balam Rodrigo, Anne Carson, Claudia Masin, Diana Bellessi. En El último canto procuro mezclar las disciplinas: hay lenguaje científico, poesía investigativa, pero cuento una historia, mezclo dos voces, también es una fantasía. He dejado de esconderme en el poema. Estoy más desnuda y no tengo temor a decir lo que siento. Al mismo tiempo, quiero contar algo. Ya en Aroma de nido y El último canto me he ido alimentando de filosofía que refleja algunos pensamientos que están en el libro.
¿Cuál es tu filosofía?
No soy filósofa, pero una de las más grandes influencias en mi poesía y en la vida es Simone Weil. En Aroma de nido hay dos epígrafes suyos y dos poemas que giran alrededor de ella. Es una persona conocida por la capacidad de dar amor. Tiene la idea que amar es estar atenta, ir prescindiendo del yo para llegar a un lugar más alto que sería pensar en un «nosotros», que es una utopía presente también en el budismo y el hinduismo. Hay verdades platónicas en ella: verdad, belleza, virtud, bondad. He ido tratando de alimentar mi existencia en función a no girar mi vida en torno a mí misma, sino a pensar de forma más abierta en el otro. Las ideas que yo tengo más enraizadas son las que trato de dar a conocer en este libro. Mi idea del amor, del mundo, de cómo quisiera que fuese el amor.
Hay un llamado ecológico y de lo actual y lo urgente en El último canto.
Es una tragedia que engloba además una tragedia universal. Hay cientos de especies de aves que han desparecido en el último siglo. El kauaio es el ave extinta que más investigué. Y hay distintas especies botánicas, marinas, etc.; por ejemplo, aquí en el Perú, el pingüino de Humboldt está en peligro de extinción. Los humanos somos la peor plaga, responsable que vayan desapareciendo hábitats. He tratado de combinar una catástrofe singular que pueda reflejar una catástrofe universal, y a la vez mostrar la catástrofe de vivir en un mundo lleno de miseria humana. Y por eso nombro otros temas como el racismo, el capitalismo, las desapariciones. Tengo muy presente la muerte de los chicos que murieron asfixiados en los contenedores, eso no lo debemos olvidar, nuestra obligación es recordar para que no vuelva a pasar. Sin embargo, a pesar de todo lo que nos acontece, aquí estamos, seguimos buscando la belleza.
Soy de izquierda y siempre me ha llamado la atención el abandono en el que vive gran parte de la población y creo que eso debe denunciarse. La poesía es una forma de denuncia, pero sí creo fervientemente que no hay que caer en lo panfletario, la idea es que suene sincero y pueda conmover al otro.
Mark Nowak afirma que la poesía documental tiene una carga más política que personal.
Yo buscaba hacer poesía. Mezclé prosa, Internet, documentales, leyendas, videos que me informen sobre el ave. Fue intencional hacerlo, incluso dentro de las partes que hablan de hechos científicos, busco encontrar el ritmo. Y no dispongo simplemente como está el texto, sino que lo armo de modo que las partes netamente investigativas, haciendo uso de algún recurso del lenguaje, lleguen también a ser poéticas.
La parte investigativa ha servido para vestir este texto orgánico que estabas construyendo.
La idea es que sea dinámico. Si colocara solo un texto investigativo, sería cansado. Es una especie de guion de cine que juega con los momentos y sensaciones; uno puede ir de un lugar a otro y me parece que no es cansado leerlo. Trato que sea sencillo. La intención es que se pueda entender, pueda conmover y cuente algo. Cuando lo releía mi mayor preocupación fue que sea creíble, honesto. Como es una fantasía, si lo escribía de modo que no fuera sincero, no iba a tener ninguna repercusión. Es una fantasía: una pájara que no tiene un lenguaje oral establecido, que no tiene las vivencias de nosotros.
Al concluir el libro, me interesó muchísimo más investigar sobre literatura alrededor de las aves: ensayos, pensamientos, lecturas. El acercamiento al ave fue algo muy sencillo: alguien me pasó un video y escuché el canto del ave en un momento en el que estaba bastante sensible, con una predisposición a buscar la belleza en otros sitios. Escuché al ave y me pareció tremendamente bello y adictivo, no podía dejar de escucharla. Empecé a revisar mis propios apuntes sobre las aves y por eso el libro tiene una intertextualidad con varios autores con textos sobre las aves. El último canto es también un libro cognitivo, trato de tejer todo en función de la intertextualidad, el lenguaje científico y a Ivonne en el 2023, que es el año en que escribo este libro.
En el poemario las sensaciones dejan una estela…
Me gusta mucho trabajar los sentidos. Se repite en el libro la idea del tacto. La poesía es una forma de palpar el mundo. Considero que el tacto es muy importante, como seres sociales necesitamos el contacto humano. Si uno quiere a alguien, también es importante tocarlo, hacer sentir lo que nos sobrepasa porque la piel es un órgano. A mí me gusta mucho Claudia Masin y ella habla mucho del tacto. Este verso lo repito siempre: «Yo te dije que lo único que se parece a la música es tocar y ser tocado». El tacto para mí es una forma de dar y recibir amor.
Respecto a lo que me comentabas de la sensación que tuviste sobre una tragedia que va más allá de la extinción del ave, en un taller de poesía escuché a Claudia Masin hablar del detalle luminoso: lo personal se puede hacer universal. Si queremos mostrar una tragedia, tienes que mostrar un detalle personal y ese detalle puede ser luminoso. Eso lo dice ella. Entonces con el tiempo me he atrevido a contar pequeñas verdades, intimidades o una cosa peculiar para hablar de algo más grande. Justamente ayer estaba releyendo el poemario Shumpall, de Roxana Miranda Rupailaf: retrata una leyenda mapuche sobre seres que viven bajo el océano y pueden apoderarse de la persona. Encontré esa similitud, la idea de fantasear y animarse a decir algo más, haciéndolo personal. La idea del canto es una forma de llamado que puede ser más resonador. Es poética la idea de un último macho buscando aparearse con un canto precioso y que posiblemente haya sido cantado miles de veces sin encontrar respuesta.
¿Tienes algún ritual para escribir?
Hay momentos en que uno tiene una percepción del mundo distinta y uno tiene la sensación de querer escribir. Uno puede captar el instante y luego volver a él para modificarlo y mirarlo una y otra vez. Sí creo en las emociones, pero también hay trabajo después. Puede darse ante una emoción muy fuerte y también ante grandes lecturas. Me pasa ante el asombro de un texto que tiene una profundidad y un vuelo poético. Yo los llamo «textos altos». Siempre que leo algo bueno, me quedo con la sensación de querer escribir algo que pueda estar a la altura de lo que estoy leyendo. Los escritores tienen que alimentarse de buena literatura. Según lo que nosotros consideremos bello, vamos a buscar llegar a ese nivel cuando escribimos.
¿Qué otros alimentos necesita el poeta?
Descanso. Dormir. La música. Siempre que escribo, trato de estar acompañada de música. Le da un soundtrack, incluso un ritmo a lo que queremos escribir. Todos los seres humanos tenemos un ritmo propio. Escucho de todo, aunque soy más de la onda española, indie-pop o pop-rock en español.
Me comentabas que ser parte de una comunidad (gracias a tu participación en revistas, festivales, recitales y talleres) ha enriquecido tu escritura. ¿Cuál ha sido el aporte de la medicina?
La medicina estuvo más ligada a mi escritura en el primer libro, desde el título (Disección), además allí utilizo un lenguaje médico. A medida que ha pasado el tiempo, me he querido desligar de la medicina para escribir. Sí considero que hay dinámicas de vida que me han permitido mantenerme firme como la disciplina y la constancia.
Concertar la medicina, la literatura y mi labor de mamá (que requiere bastante dedicación) no es sencillo, pero trato de encontrar el equilibro con un trabajo que me permita vivir tranquila, pero que no me agobie. Yo vivo apasionada por la literatura, necesito estar al lado de libros.
SOBRE LA AUTORA
Ivonne Bernuy Coloma (Lima, 1984) es poeta y médica endocrinóloga. Ha publicado los poemarios Disección (Apogeo, 2020), Aroma de nido (Objeto profano, 2022) y El último canto (Editorial Qwerty, 2024). Ha formado parte en las antologías poéticas El mar del ángel solo II (edición física), Sonidos del olvido (edición virtual, Fondo de Cultura Económica), La palabra como arma 8M (edición virtual, Lumpérica Cartonera). Sus poemas han aparecido en la revista Yoveraqué y en fanzines locales. Ha participado en diversos festivales y recitales poéticos, además de haber sido publicada en diversos blogs y medios culturales como Vallejo & Co., Kametsa, La Mula, entre otros.
Los cinco libros favoritos de Ivonne Bernuy Coloma
- Papá Goriot, de Honoré de Balzac.
- Anna Karénina, de León Tolstói.
- La mujer justa, de Sándor Márai.
- Poesía no eres tú. Obra poética (1948-1971), de Rosario Castellanos.
- Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell.

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