Jorge Valverde: «A Varela la anteceden 150 años de historia pública de mujeres»

Jorge Valverde – credito Centro Colich

Presentamos nuestra charla con el editor e investigador Jorge Valverde Oliveros. Este ciclo de entrevistas sobre autoras de poesía es posible gracias a Lexitrans Perú.

 

Por Ana Rodríguez
Crédito de foto: Centro Colich

Hasta el 22 de mayo se pueden visitar en el Centro Cultural Inca Garcilaso, del Ministerio de Relaciones Exteriores, la lectura plástica Aniquilar la luz o hacerla y la muestra bibliográfica Puerta entreabierta, dedicadas a Blanca Varela.

A propósito de la gran poeta de la Generación del 50, conversamos con Jorge Valverde Oliveros, editor de Cine: Opinión y chisme y Entrevistas a Blanca Varela, libros que permiten aproximarnos más a su vida y obra. Valverde dirige, desde el 2016, Isegoria, una asociación sin fines de lucro que destaca la función pública de escritores y artistas.

 

¿Desde el inicio se planteó publicar el libro de entrevistas a Varela y a la par reunir sus textos de crítica de cine?
No creo que haya sido en simultáneo. Tomó meses conseguir los derechos, el contrato con la familia para editar el libro de entrevistas. En ese interín es probable que saliera la idea del libro del cine. Además, lo editamos a la par de talleres y el grupo del laboratorio, que tienen por finalidad que la gente se acerque a la obra de Varela. Los dos libros tomaron su tiempo. El libro de cine implicaba ver las películas.

 

¿Es una edición final o podría haber otra más adelante?
La primera edición es de diciembre del 2020 y la segunda, de julio del 2022. Es un buen indicador porque hubo regular demanda. ¿Esta segunda sería la última edición? Yo creo que no. El interés por Varela está ahí y va a seguir creciendo. Al menos es muy probable que lo siga reimprimiendo.

 

Después de recopilar sus entrevistas, ¿cuál considera que sería la influencia más grande en la escritura de Varela: haber sido criada en un hogar de mujeres, estudiar en San Marcos, el mundo de las ideas, vivir en el extranjero?
Habría que tal vez ampliar qué tanto influyen en la vida misma de Varela. Yo no desligaría vida y obra. Me preguntaría qué ha sido lo más importante en Varela como conjunto. Uno de los propósitos del libro es ofrecer a los autores con estos horizontes. Los autores canónicos no son solamente las obras que nos dejan: su vida misma es una obra más por escribirse. Como tenemos muy pocas biografías, estas aproximaciones (me refiero a las entrevistas y otros textos) compensan.

Ahora, visto en conjunto, ¿cuál de ellos? Tal vez no haría tanta diferencia entre San Marcos y la experiencia en Europa: son distintos espacios geográficos, pero no del mundo que la rodea. Ella en San Marcos está rodeada de hombres y en Europa también. Intelectuales y artistas en ambos casos. Hay una diferencia de espacio físico, de ver tu país desde afuera, con contrastes. Pero eso también le hubiera pasado a Varela si hubiera pasado períodos de tiempo en la sierra o la selva peruana. Cuando una persona vive en espacios geográficos distintos, se enriquece de alguna manera y eso influye, pero como grupo de personas no diría que tanto.

Donde hay unos contrapuntos más bravos son en el espacio familiar. Varela fue una hija que creció dentro de un matriarcado bastante potente: no ha sido el caso de muchos peruanos, al menos no de tantas generaciones consecutivas y con tanta presencia pública. Se pueden contar tres generaciones de mujeres que la anteceden y todas tienen alguna presencia pública que las llevan a hacer contrapunto con los espacios masculinos. Hay 150 años de historia peruana y de historia de las mujeres por contarse ahí. Todos esos antecedentes están cifrados, representados, en ese hogar. A Varela la anteceden 150 años de historia pública de mujeres.

 

Poesía y vida van en paralelo. Ella dice en la entrevista de César Ángeles (1989): «Para mí la poesía es conducta, es la esencia, la conducta, es todo. Es ser, eso es lo que dicen los filósofos».
Me interesan mucho los horizontes, ese tipo de aproximaciones que cotejen la doble experiencia no solo para enriquecernos de conocimientos con respecto a nuestro pasado, sino también porque así vamos a conocer mejor una obra. La historia es el contexto que necesitamos para entender la poesía y a su vez la poesía es el contexto que tal vez necesitemos para entender una historia. Hay una historia de vidas privadas y las vidas privadas enriquecen las vidas públicas. Te permite ver cómo se han estado constituyendo las familias en el Perú en los últimos 150 años.

 

Me llamaron particularmente la atención, por sus temas, las entrevistas hechas por mujeres. A Marcela Valencia (1985) le dice: «Mi poesía no evoluciona. Envejece como yo, como todos. Se hace cada día más seca y más exigente». Ella pule mucho la palabra y es una de las pocas poetas que revisó su poesía reunida.
La poesía como un organismo vivo, tan vivo como el mismo autor: ahí está otro elemento para reforzar esta idea de tomar como un solo corpus vida y obra. Es una autora que está pensando en publicar lo que va saliendo en determinados años. Se preocupa por que la suma de eso quede como una obra cerrada. Y en el conjunto de su obra, que lo mejor pueda representar su vida. Puede sentir algunos poemas como más auténticos (en el sentido de que han sido determinantes en su vida). Creo que a ella le interesa entregar una obra que sea lo más cercano a cómo ella está viendo la suma de sus años.

 

El modo como piensa su obra no necesariamente tiene que coincidir con la mirada de los académicos. Camilo Fernández Cozman distingue tres etapas en su poesía: la primera con influencia existencialista y surrealista, la cuestionadora de instituciones oficiales y en la última reflexiona sobre el cuerpo.
Su obra puede ser leída desde cómo las corrientes filosóficas, culturales, entre otras van influenciando su producción (el surrealismo, el existencialismo, el psicoanálisis). Ese es un trabajo propio de académicos. Pero también puede haber divisiones más vitales, más personales: poemas adolescentes, de la juventud, poemas maduros, poemas de vejez. O una división de etapas de aproximación. Podríamos dividir de tantos modos nuestra vida… Por ejemplo, el duelo, la pérdida de un hijo, fue una etapa para ella.

 

En la entrevista que realizaron Claudia Arteaga, Olga Rodríguez y Luz Vargas para la revista Casa de citas (2005), Varela afirmó: «Hay puntos de vista como el de Ollanta Humala que son extremistas, pero ese no es el caso de Arguedas, él creía en la bondad de la raza indígena». ¿Cómo pensó al Perú en los últimos años?
Te diría que hay que añadir a su actitud de contemplación y querer escribir, la importancia de pensar. Blanca Varela es mujer que contempla, pero contempla pensando. «A mí lo que me gusta es pensar», dijo. Es una mujer que le gusta reflexionar, que está mentalmente trabajando. En la poesía eso brota.

Cómo cotejas a un Ollanta Humala candidato con el Ollanta presidente. Es lo que ahora podría ser Antauro. Es una limeña que está opinando sobre el mundo andino. Ollanta Humala representa el mundo andino de modo extremista, mientras que Arguedas lo conoce. ¿Se puede hablar de la a bondad propia de determinados mundos sociales?

 

Ella afirmó que no entendía tan bien el mundo andino como Arguedas.
Habría que ver por qué toma eso como premisa. Eso podría reducirse a que el cholo es bueno y el blanco es malo: sería una actitud paternalista. Varela es consciente de su distancia. Arguedas viene a ser un intermediario, un escritor que le muestra a toda una generación lo que es el mundo andino, obviamente con sus premisas.

 

Varela es sobre todo limeña y al viajar a Europa se siente más latinoamericana. ¿Dónde queda la identidad peruana?
Esta generación de limeños en Europa, al tener una vida de dificultades y apremios, de alguna manera conoció los apuros que tiene toda la clase migrante en Lima. La Europa de la posguerra es una Europa particular, puede tener los brazos abiertos a la gente que viene de afuera por cosas utilitarias. La experiencia de la migración la lleva a que tenga esa experiencia de identidad en la que son más las cosas que unen a personas de varias nacionalidades latinoamericanas.

Pero hay más: tuvo una experiencia globalizada a nivel latinoamericano, pero habría que ver qué tan consciente fue de que el mundo adverso que encontraba allá era también el mundo adverso que encuentran los migrantes en Lima.

 

Además de política, las tres periodistas de Casa de citas le preguntaron sobre el feminismo y ella afirmó: «¿Sabes qué pasa con las feministas? Que la política las ha fregado. Las han usado demasiado, la izquierda sobre todo». ¿Qué descubrirían las feministas de hoy del pensamiento de Blanca Varela?
Concuerdo en eso con Varela. Interpreto que se está refiriendo a una etapa en particular en que ella está viendo que quienes son parte de este movimiento feminista automáticamente son parte del partido político de izquierda. Hasta ahora el feminismo (las cabezas) está conformado por gente vinculada a la izquierda. Eso no quiere decir que detrás de ello no haya distintas formas de pensar.

En todas estas consignas políticas y campañas electorales hay manipulación. Me parece muy lúcida Varela. Es evidente desde el ahora. En los setenta y ochenta el feminismo no tenía las dimensiones políticas que tiene hoy.

 

¿Blanca Varela escribió «por rebalse» hasta el final? Indica que escribe cuando no puede contenerse, no quiere estar con la gente y suspende todo por escribir algunas líneas.
Habría que ver a qué se refiere. A ella, que está pensando todo el tiempo sobre lo que está viviendo, en algún momento tiene la necesidad que estos pensamientos se rebalsen. Probablemente desde siempre escribió así y lo siguió haciendo hasta el final. No hay que dejar de lado el esmero que ella ponía para que ese rebalse agarre un caudal, esté afinado. Eso nos lleva a esa preocupación de ella como editora y poeta.

 

Engarza muy bien con su trabajo en el Fondo de Cultura Económica (FCE), donde fue directora.
Su trabajo como directora del FCE le dio oficio en la medida que el pensamiento, la poesía, la palabra, puede ser un mundo muy personal, intuitivo; su experiencia como editora le dio a conocer herramientas, tener experiencias, tener práctica, cotejar con otros casos. Habría que ver cómo era su trabajo de edición porque en la década del setenta y ochenta el cargo debe haber sido un cargo medio protocolar. Considero que como directora del FCE se encargó de promover determinadas propuestas, hacer colecciones, trabajar con autores, reeditar… Creo que sí se dedicó a la gestión editorial.

 

¿Cuál es la Varela que ha descubierto todo este tiempo investigándola?
La Varela pensativa, poeta, preocupada por la palabra. La Varela hija de su época, parte de una familia determinada. He confirmado hasta qué punto era una mujer pensante. Era tímida para el diálogo. Lo que fue un descubrimiento para mí fue esta otra dimensión familiar.

Pensar no es poca cosa, es desprenderse de los prejuicios o asumirlos. La vida se trata de cosas que se tienen que aceptar. No es una aceptación pasiva, que te lleva a la resignación, sino aceptar que los años pasan y con los años, uno cambia. Cuántas personas hay sin aceptar que los años pasan, que las personas llegan o se van de nuestra vida. Lo más sano es aceptarlo, es una consciencia que nos hace más lúcidos, más ecuánimes. Eso lo pondría en las ideas a las que ella llega por esa cualidad de pensadora.

 

Sobre el autor

Jorge Valverde Oliveros es bachiller en Bibliotecología y Ciencia de la Información (Pontificia Universidad Católica del Perú). Se desempeña como investigador, editor y activista cultural. Fue reconocido con el Premio a la Resistencia de Caretas en el 2018.

 

LOS CINCO LIBROS FAVORITOS

  1. «The Paris Review». Entrevistas (1953-2012), de Varios autores.
  2. Mario Vargas Llosa: entrevistas escogidas + Entrevistas escogidas a Alfredo Bryce + La palabra inmortal, de Jorge Coaguila (editor).
  3. Susan Sontag. La entrevista completa de «Rolling Stone», de Jonathan Cott.
  4. Frankenstein, de Mary Shelley (edición, prólogo y notas de Leslie S. Klinger).
  5. The Beats, de Harvey Pekar y Ed Piskor (editores).


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